La Cata de un Vino. Parte 2: La Fase Visual

Retomamos lo que dejamos en el último blog; la cata de un vino. Intentaré dar un repaso al proceso de la cata, pidiendo perdón de antemano a todos aquellos profesionales que están en un nivel superior al nuestro.

Podemos hablar de tres fases en la cata de un vino:

-          Fase Visual

-          Fase Olfativa

-          Fase Gustativa

En este blog hablaremos de la Fase Visual. Es decir, hablaremos de colores, de intensidades y de tonalidades. Si la fase visual pudiera hablar nos diría que no le hacemos mucho caso. Que pasamos muy rápido a las otras fases (sobretodo a la gustativa).  Y no le deberíamos contradecir, porque quién más, quién menos, solemos pasar por encima de esta fase.

De entrada es importante visualizar el color del vino sobre fondo blanco  o de tono claro dado que apreciaremos mejor sus matices.

Podemos hacer un par de ejercicios. El primero de ellos es ver a través de la copa, cuando ésta esté en posición totalmente vertical y con luz natural detrás de la copa. Observaremos la LIMPIDEZ. Si tenemos ante nosotros un vino natural que no haya pasado por procesos de clarificado y filtración, limpio, limpio va a ser que no...Comercialmente tira mucho el tener un vino limpio y brillante. Eso no quiere decir que el vino que no presente limpidez, no sea bueno. Para nada. Probad un vino turbio gallego y lo comprobaréis.

En este primer ejercicio, también podemos ver que FLUIDEZ tiene el vino. Y es aquí cuando hablamos de las famosa lágrimas, que se presentan en las paredes de la copa. Estamos ante la presencia del alcohol etílico (etanol). Sin haberlo probado ya podemos ver si el vino puede ser untuoso o no, hecho que comprobaremos más adelante con la fase gustativa.

El segundo ejercicio que haremos es tumbar la copa. Recordemos que lo haremos sobre fondo blanco. No hace falta recordar que no la debéis tumbar del todo, porque de lo contrario la gravedad haría de las suyas...Si lo hemos hecho bien y no hemos desperdiciado el vino, podremos empezar a analizar el tono del color del vino y de la intensidad del mismo. Distinguiremos dos partes diferenciadas en lo que podríamos denominar la “lengua” (el líquido inclinado en la copa); el ribete, que viene a ser los exteriores de la lengua, y el cuerpo, parte que ocupa el centro de la lengua. Recomiendo buscar imágenes en cualquier buscador de internet, para ver lo que os estoy resumiendo en este blog (vale la pena...).

Si catamos vinos blancos, las tonalidades que encontraremos van desde los amarillos pálidos o pajizos de los afrutados y ligeros, pasando por amarillos más subidos, de tonos limones y verdosos (propios de los blancos secos y aromáticos), llegando a los amarillos dorados, de dorados vivos de los vinos jóvenes a los dorados más apagados de blancos ya oxidados.

Si hablamos de vinos rosados, vamos de los tonos anaranjados o piel de cebolla, pasando por los fresas de tonalidad viva (rosados frescos), a tonos de rosa frambuesa.

Con los tintos y de manera muy general, hablaríamos de rojos violáceos, rubís, azulados (propios de los vinos jóvenes o de corta crianza), rojos granates, grosellas (vinos con periodos de crianza cortos o de media crianza segun las zonas), y finalizar con los rojos tejas, anaranjados u ocres. De estas últimas tonalidades tejas, comentar que si en la cata vemos que tienen un color vivo y no encontramos defectos olfativos y gustativos, hablamos de vinos de larga crianza. Si observaramos que entre el cuerpo del vino (centro de la “lengua”) y la punta del ribete (punta de la “lengua”) hay una importante variación de color, nos encontramos con vinos oxidados.

Por último os apunto un ejercicio que aprendí realizando varias catas y que nos habla de las tres capas que nos da la intensidad del color del vino. Poned la hoja de un periódico como fondo y observar lo siguiente:

-          Si através de la copa vemos las letras del diario, hablamos de CAPA BAJA

-          Si no distinguimos del todo las letras, hablamos de CAPA MEDIA

-          Si no distinguimos nada, hablamos de CAPA ALTA

 

Lo dicho, aprovechad la cantidad de información que nos aporta Internet y tirad de los buscadores para ampliar la información sobre la fase visual en la cata de un vino. Muy humildemente os he querido aportar las anotaciones que habréis leído.

Os emplazo al siguiente blog para tratar la FASE OLFATIVA. Id despejando vuestras fosas nasales,...

 

¡Salud!