LA CATA DE UN VINO. Parte 3: La Fase Olfativa

Seguimos en el mundo de la cata de un vino, hablando en este caso de la fase olfativa, es decir, del AROMA.

Cómo ya se ha dicho en anteriores blogs, estas notas que nosotros ponemos a disposición de quien las lea, se basan en experiencias propias, en lecturas y en opiniones de profesionales del mundo del vino a los que nosotros seguimos. En este caso, hablar de aromas es hablar de adjetivar sensaciones, en describir que nos recuerda el aroma que desprende un vino. Utilizar palabras que los profesionales del vino utilizan de una manera poética que, a los que somos aficionados, nos dejan jugando en “ligas menores”. Vamos, que hay gente que juega la “Champions” y otros estamos en “regional”.

Pero nadie se debe cortar en definir aromáticamente un vino. Disfrutémoslo. Nos nos avergoncemos. Teniendo clara la base, podemos participar activamente al hablar del aroma. Recordemos que las sensaciones son subjetivas y cada uno tendrá sus propios recuerdo al oler un vino. La memoria olfativa es propia de cada uno.

El vino desarrolla determinadas sustancias aromáticas durante todo el proceso, desde la viña a la crianza. Podemos hablar de :

       - Aromas Primarios: los que vienen de la cepa, de la variedad de uva, del suelo, del clima...Así podremos hablar de aromas florales, frutales, vegetales.

       - Aromas Secundarios: los que les da la fermentación alcohólica y maloláctica, es decir, los que producen los efectos de las levaduras. Podemos hablar de aromas a  caramelos, pasteles, brioches...

       - Aromas Terciarios: los que surgen de la crianza en barrica y de la maduración en la botella. Aquí entrarían los aromas balsámicos, las especies, el cacao, el café, la madera, los tostados,...

Es un juego. Poder compartir sensaciones con la gente con la que a su vez compartes una botella hace que pasemos un buen rato. Este juego puedes tomártelo en serio o puedes reírte de las ocurrencias que van surgiendo. Recuerdo una vez que el aroma de un vino me hizo decir que me recordaba la sensación de abrir la puerta de una tienda de muebles nuevos,...con el consiguiente “cachondeo” posterior a mi ocurrente definición,...

Puede pasar que al oler un vino, pongamos mala cara. Podemos encontrar defectos en el vino, tan sólo con el aroma, de la misma manera que haríamos al oler un pescado fresco de dos semanas...Podemos encontrarnos con olores a corcho o a humedad, a moho, a vinagre (picado acético) o a pimiento verde (reflejaría o bien mucho grano de uva por racimo, falta de madurez en la vid o excesivo prensado), entre otros no tan buenos olores.

Podríamos explayarnos mucho más en este artículo, pero como siempre os remito mejor a la inmensa información que podemos encontrar en Internet o en las bibliotecas (todavía existen...y son muy aconsejables). Por nuestra parte, aconsejaros a experimentar. Abrid un tinto joven, un crianza y un reserva. Oledlos. Como consejo, oled celulosa (un cleenex o una servilleta) entre vino y vino; dicen que es una manera de limpiar las fosas nasales de aromas anteriores. Reconoced los aromas primarios, secundarios y terciarios. Os sorprenderéis, tan sólo con los diferentes aromas. Luego a la boca. Y de eso hablaremos en nuestro próximo blog.

¡Salud!